Cuando todavía estaba planificando mi viaje, un amigo me recomendó que no deje de visitar este lugar. Debido a eso, se convirtió en uno de los tres puntos estratégicos que elegí para parar durante el viaje. Al principio, no sabía bien qué ver en Hiroshima. Hay algunos puntos importantes, pero luego, ¿qué más?

La ciudad de Hiroshima se encuentra a cerca de 4 horas de viaje desde Tokio en Shinkansen. No estuve demasiado tiempo allí, pero la visita realmente fue provechosa.

Desde mi primera experiencia compartiendo habitación con completos desconocidos en un hostel, hasta el paseo por el museo de la bomba atómica y ver los restos de la única estructura en pie que quedó de ella. Todas experiencias inolvidables, partes de un extraordinario viaje por el país del sol naciente.

La gente del hostel fue muy simpática al recibirnos y nos recomendaron algunos lugares para ir a comer. Recuerdo que una de las jóvenes que nos atendieron se sorprendió cuando se enteró que sabía hablar japonés, y más aún cuando se percató que también podía leer. Aunque mis conocimientos fueran muy básicos, esto fue algo que noté en muchos japoneses. Siempre se sorprenden y se quedan encantados cuando les dices algunas pocas palabras en su idioma. Si puedes, aprende algunas frases de uso común en japonés.

¿Qué ver en Hiroshima?

Estatua conmemorativa de Sadako Sasaki

Uno de los lugares que no podíamos dejar de visitar, como comenté, era el Museo Memorial de la Paz. Frente al museo está el Genbaku Dômu, la cúpula de la bomba atómica, único edificio en pie luego del bombardeo. Entre ambos edificios, está la Llama de la Paz y el Monumento a la Paz de los Niños, que representa a Sadako Sasaki, de quien podrán leer la historia dentro del Museo.

Se decía que, si lograban hacer 1000 grullas de origami, podría conseguir recuperarse de su enfermedad, y ella dedicó mucho tiempo armándolas para recuperarse de la enfermedad causada por la bomba atómica. Con apenas 12 años, la niña falleció a causa de la radiación.

También visitamos el castillo de Hiroshima, dentro del cual tienes la oportunidad de vestirte con un kimono o con una típica armadura samurai y sacarte fotos.

El castillo: un imperdible que ver en Hiroshima

Por otro lado, durante nuestra estadía recorrimos la calle Hondôri, un paseo peatonal techado con tiendas de todo tipo. Allí vimos algunos japoneses jugando en videojuegos, incluso tocando tambores. Tal vez debería ir un día a esos juegos en Japón, ¡se ven muy divertidos! También están las típicas máquinas para sacar peluches, muñecos o merchandising de un montón de series de anime o manga, que por supuesto también se encuentran en otras ciudades.

Otro lugar que visitamos fue el sublime jardín Shukkei-en, donde tuvimos la oportunidad de ver a varias parejas vestidas con extraordinarios kimonos tomándose fotografías.

Parejas en el Jardín Shukkei-en

¿Qué ver en los alrededores de la ciudad de Hiroshima?

Miyajima

Una pequeña isla ubicada al sur de Hiroshima, considerada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Para llegar a ella desde allí, hay que tomar un tren y luego un ferry (que, si adquiriste el JR Pass, lo tienes cubierto). Antes de viajar tenía muchas expectativas de este lugar. La verdad, no me defraudó.

Es mágico. Uno de los lugares que más me gustó entre lo poco que llegué a conocer. Y que visitaré nuevamente durante la primavera.

Ya solo el simple hecho de ir acercándose a la isla y ver el gran Torii sobre el agua, a unos metros de la costa, es un paisaje hermoso. Si alguna vez has visto una foto de un Torii con la base cubierta de agua, es este.

Al poco de desembarcar, me crucé con los primeros ciervos que vería en mi corta estadía en Japón. Era gracioso ver cómo seguían a la gente, principalmente cuando olían algún alimento. Hay que estar atento, porque si te descuidas, ¡se comen tu comida!

¿Qué es un Torii?

Atardecer en Miyahima

Para aquellos que aún no saben lo que es un Torii, es un arco que suele encontrarse en las entradas de los templos sintoístas. Ya que gran parte de la población profesa esa religión, podrán encontrar muchos en todo Japón. También hay un gran porcentaje de budistas y un porcentaje más pequeño de cristianos y otras religiones. Dichos Toriis marcan la separación entre el mundo material o profano y el mundo espiritual o divino.

¿Qué ver en Miyajima?

El santuario que está frente al Torii, Itsukushima, es precioso. También hay una pagoda de cinco pisos y un templo budista. Y resulta cautivante recorrer las callecitas y los negocios de la zona, o meterse entre los caminos y encontrar lugares escondidos para sentarse a comer deliciosos platos… Aquí probé la anguila (unagi), un plato típico del lugar. Me dio un poco de impresión, ¡pero la verdad estaba exquisita!

Itsukushima Shrine

Un dulce típico de este lugar es el manju momiji, un bizcocho con la forma de una hoja de arce. Lo puedes encontrar con el relleno típico de azuki o en otras variedades.

Aunque a la noche, y en particular en ese lugar, se sentía bastante fresco a mitad de febrero, valió la pena esperar para ver el atardecer, con las nubes decorando el cielo detrás del Torii. Un paisaje magnífico del cual tengo una de mis fotos favoritas de todo el viaje.

Iwakuni

Iwakuni es una ciudad de la prefectura de Yamaguchi, al sur de Hiroshima. La visitamos mientras estábamos parando en un hostel de Hiroshima.

Está un poco más alejada que Miyajima, a casi una hora en tren. Es una de esas ciudades japonesas en las que vas caminando y sentís que estás en otro mundo. Aunque, a decir verdad, en todo Japón es como estar en otro mundo. Por lo menos para mí, que estoy acostumbrada a la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, esta ciudad tenía un encanto en particular. No es la típica ciudad turística como Tokio, Kyoto o Hiroshima. Incluso es diferente de las ciudades que visité cerca de Tokio.

¿Qué ver en Iwakuni?

Puente de 5 arcos en Iwakuni

Una de las atracciones más interesantes allí es el puente Kintai Kyo, un puente de cinco arcos que antiguamente sólo podían cruzar los samurai. De más está decir que cruzamos el puente (se debe pagar una pequeña tasa para cruzar).

Desde el puente se puede ver a lo lejos el castillo Iwakuni. Como nuestra visita fue breve, no fuimos hasta allá, pero disfrutamos de un hermoso paseo por la ciudad.

También recorrimos el museo de Arte Iwakuni, que cuenta con un montón de artefactos relacionados a los samurais: desde utilitarios de la época hasta vestimentas, espadas de todo tipo e ilustraciones magníficas. Un paseo altamente recomendable para la gente que le gusta ese pequeño mundillo.

Paseamos también por el templo Shinoo Hachimangu, otro santuario sintoísta. Es pequeño y no había nadie ese día, pero estábamos de paso y subir algunos cuantos escalones para curiosear no tiene nada de malo. Excepto que hayas estado todo el día recorriendo, subiendo y bajando. ¡Ahí te quiero ver! Ok, quizás suelas ejercitar un poco más que yo y no te hagas problema con eso.

Fuente de dragón en entrada de templo

En la entrada tiene un cartel que te explica en japonés y con imágenes cómo debes limpiar tus manos y tu boca antes de ingresar. En este lugar, el agua que se utiliza para ello sale de la boca de un pequeño dragón.

¿Quieres más?

¡Te contaré más sobre Hiroshima y alrededores en mi próxima visita! Hazme saber si conoces de algún lugar copado para visitar, o si quieres que averigüe algo por ti.

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Hay algún otro lugar que recomendarías visitar? ¡Deja tus comentarios!