Gero y los onsen de pies

En los Alpes japoneses se encuentra la ciudad de Gero. Es una pequeña ciudad con poca concurrencia turística. Está a una hora en tren de Takayama, y esa fue la razón por la cual me quedé unos días allí.

Cómo es que fui a parar a Gero: el Festival de Takayama

Originalmente, con una amiga queríamos ir al festival de primavera de Takayama. Lamentablemente, por más que hicimos reservas con cierta anticipación, para la ciudad de Takayama nos fue imposible (pocas opciones y, te imaginarás, los precios ya un poco elevados). Por esa razón decidimos buscar un lugar donde quedarnos que estuviese relativamente cerca y nos fuera cómodo: Gero. En Gero conseguimos un excelente lugar, a un precio razonable y, además, tuvimos algo de tiempo extra para recorrerlo.

Recorriendo Gero y los onsen de pies

La preciosa ciudad de Gero

Gero es una ciudad poco turística. Esto no significa que no encontrarás nada turístico. Sino más bien, que encontrarás poca gente que hable inglés. Igualmente, la gente es muy amable.

Conseguimos algo de información ni bien llegamos. Obtuvimos un mapa en inglés indicando dónde había lugares de interés, onsen y onsen de pies. Hasta ese momento creo que no conocía lo que era un onsen de pies. Se los llama en japonés Ashiyu. Gero no es, ciertamente, el único lugar que tiene, pero es el único lugar que me crucé en mi viaje (supongo que esto se debe también al desconocimiento de su existencia).

También nos enteramos de que había un festival más tarde, con fuegos artificiales. ¡Qué suerte!

Luego de instalarnos, recorrimos un poco la ciudad en busca de dónde almorzar. Buscar un lugar para comer no fue fácil dado que eran cerca de las dos de la tarde, pero encontramos uno lindo y tranquilo.

Era tarde, así que no había nadie ya, pero la comida estaba muy rica!

Luego salimos a recorrer la ciudad. Visitamos algunas tiendas y encontramos el primer onsen de pies. Fue el único al que fuimos, pues solo queríamos ver qué tal. Era un espacio muy simple, abierto, en el que podías ir y sentarte y meter tus pies en el agua calentita. ¡Me parece una idea genial para luego de una larga caminata!

El onsen de pies, o Ashiyu, al que fuimos era el del Santuario de los siete dioses de la suerte. Como ven en la foto, es pequeño, pero es agradable. Algo muy importante para tener en cuenta al ir a estos sitios, es que debes tener tu propia toalla para secarte, pues es un lugar público y no tienen (al menos ese que visité no tenía; no sé si haya otros que uno pague y te proporcionen toalla o algo). Pasamos un rato allí y luego seguimos camino. Recorrimos un poco la ciudad para conocerla y visitamos algunos templos.

Onsen de pies de los siete dioses de la suerte

Visitando un onsen por primera vez

Como si ir a un onsen de pies fuera poco, decidimos aprovechar nuestra visita a Gero para relajarnos, así que averiguamos a qué onsen podíamos ir esa misma tarde, y fuimos.

La entrada me resultó un poco confusa, pues parecía como si hubiésemos entrado por la terracita. Tuvimos que bajar por unas escaleras para acceder al lugar. Eso probablemente se deba a que la ciudad en sí no es plana, si no que es montañosa. Así que entramos por una calle que daba a la terraza, y luego salimos por otra como si nada.

Al ingresar, nos atendió una señora muy amable. No teníamos idea de qué o cómo teníamos que hacer, y la verdad creo que no hablaba inglés esta señora, pero se hizo entender bien.

Era todo nuevo para nosotras, así que estábamos muy emocionadas. Este onsen tenía un espacio separado para hombres y otro para mujeres. No era súper grande pero tampoco era pequeñito. Era cómodo. Fue una experiencia muy linda y vigorizante, que más tarde repetiríamos en otras ciudades.

Para los que no saben, o nunca han visitado un onsen, los onsen son aguas termales. En Japón, antes de entrar a un onsen debes ducharte. A diferencia de las aguas termales de otros lugares del mundo, a un onsen se entra sin ropa. Apenas te dan una pequeña toallita, que tampoco debe tocar el agua.

Lo mejor es investigar bien sobre el funcionamiento y etiqueta de comportamiento antes de ir a uno, pero lo básico es eso: te duchas antes de entrar (allí mismo) y entras sin ropa (a menos que justo vayas a alguno que sí se puede ir con ropa, pero no es algo común). También, es mejor investigar antes si es mixto o no, porque algunos son mixtos (es decir, entran tanto mujeres como hombres totalmente desnudos). Eso sí, no se permite el más mínimo contacto allí dentro.

Vista desde un poco más arriba de la ciudad de Gero

Después del onsen: fuegos artificiales

Salimos del onsen con tiempo suficiente para llegar a ver los fuegos artificiales (tampoco tanto de sobra, eh). La señora del onsen nos recomendó verlos desde el puente, en vez de ir directamente donde se juntaba la mayoría de gente. ¡Tuvimos un buen espectáculo!

Me sorprendió que pusieran música de fondo mientras tiraban los fuegos artificiales. No sé si sea algo habitual en otros lados, pero aquí en Argentina estoy acostumbrada a los fuegos artificiales de navidad y fin de año; solo tienen música si pones música en tu casa… jeje También hubo algo de luces de colores durante el show, y antes de los fuegos artificiales, hubo espectáculo de tambores (y puede que algo más, pero no llegamos para ver otras cosas).

Cuando finalizó el espectáculo, nos fuimos a comer a un lugar que nos recomendó la señora del onsen. Quería comer sushi, y nos mandó un poco más lejos, ¡pero comimos muy rico!

Regresamos al hotel para el día siguiente encaminarnos al festival de Takayama. La verdad es que no logramos recorrer demasiado la ciudad de Gero, pero lo que vi realmente me pareció lindo. ¡Gero es un bonito lugar! Y tranquilo. Algo muy diferente a lo que nos encontraríamos el día siguiente ni bien nos subíamos al tren…

Celebración nocturna en Gero

Qué más ver en Gero

La mayor parte de nuestra estadía en Gero la pasamos en Takayama, así que no recorrimos mucho esta ciudad, pero hay algunas cosas que no vimos que podrían interesarte:

  • La Aldea Gero Onsen Gassho, que tiene casas del mismo estilo que en Shirakawago (nosotras veníamos de ahí, así que no fuimos a verlas por eso, además de que nos quedaba un poco lejos desde donde estábamos y teníamos poco tiempo).
  • El bosque Saijiki, que está cerca de la aldea recién mencionada
  • Un museo histórico
  • Varios templos y santuarios

Galería de fotos


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