Tokio es una ciudad enorme, de esas que es difícil que te aburran. Pero hay algunos sitios que puedes visitar cerca de Tokio, y que creo que deberías darles una oportunidad.

Eso de andar con las valijas de un lado para el otro no es lo más recomendable. Y puedes evitarlo.

Independientemente de que en Japón tengan espectaculares servicios para envíos de equipaje, o casillas donde lo puedes guardar temporalmente, eso no significa que tengas que llevarlo a todos lados para acercarte al Monte Fuji, o conocer ciudades aledañas.

Lo que pasa es que en Japón el sistema del transporte está muy avanzado y funciona muy bien. Es hiper puntual y, salvo accidentes, o algún desastre natural, te va a ir de maravilla.

¿Qué lugares visitar cerca de Tokio?

Ya sabes que Tokio es una ciudad gigantesca, ¿cierto? Bueno, además, hay unos cuantos puntos interesantes que puedes visitar estando en dicha ciudad. Porque moverte a esos lugares te llevará solo un par de horas. Podrás ir a pasar todo el día, y luego te vuelves para disfrutar de la noche tokiota.

Hay un montón de ciudades interesantes para visitar cerca de Tokio. Yo te recomiendo estas en particular, que las conocí y me encantaron. De hecho, voy a volver en mi próximo viaje. Te cuento un poco mi experiencia en ambas, para que te hagas una idea de lo que puedes encontrarte en cada una.

Kamakura

Kamakura fue la primera ciudad que visité saliendo de Tokio, por lo cual tengo recuerdos muy lindos de ella (y una marquita en mi cámara de fotos, que me dio un buen susto al caerse). Se encuentra a una hora en tren desde la estación central de Tokio.

Calle de Kamakura

Si bien no logré ir a visitar todos los sitios que quería (¡nunca alcanza el tiempo para todo!), lo que vi me pareció suficiente para decir que es un lugar que vale la pena visitar. Una de las cosas que me quedó pendiente fue ir a ver al Gran Buda, puesto que justo estaba en reparación.

Caminar por sus calles es muy diferente a caminar por las calles de Tokio. Sin embargo, eso no significa que no vaya a haber gente, puesto que es una ciudad turística. Es común ver muchos turistas japoneses en esta ciudad.

Hay varios senderos o recorridos que se pueden hacer para llegar a los distintos templos que hay para visitar. A medida que se va subiendo en altura, también se puede conseguir lindas vistas panorámicas de la ciudad y la zona costera. Caminar entre pequeños bosques, subiendo y bajando, o simplemente respirar un poco de aire puro en el trayecto, resulta muy agradable.

Camino en bosquecitos de Kamakura

Como siempre, comer en lugares locales escondidos por la ciudad puede resultar una buena experiencia (¡y muy sabrosa!). También caminar por las pequeñas callecitas admirando los locales y la gente que transita por ella, algunos vestidos con kimonos. Cruzar los puentecitos típicos de Japón para acceder a un templo y hasta encontrarse con una pareja celebrando su matrimonio.

Una de las sorpresas del viaje fue encontrarme con un árbol de sakura. Y eso que todavía faltaba un mes para que termine el invierno. Recuerdo ir caminando y ver un montón de gente parada frente al árbol admirándolo. Esto me hizo pensar que probablemente se trataba de un árbol de sakura. Solo había visto uno en el Jardín Japonés de Buenos Aires unos años atrás, pero no podía asegurarlo. Al preguntarle a una señora que estaba allí parada su respuesta fue, emocionada (no estoy segura si porque le hablé en japonés o por el árbol en sí) “hai, hai, sakura desu” (sí, sí, es sakura). ¡Hermoso!

Caminando nuevamente por las calles, me crucé con algunos estudiantes con las típicas vestimentas que observamos en la televisión cuando vemos animes o doramas (dramas o telenovelas japonesas), seguida de otra pareja vestida con kimonos.

Bosque de bamboo

Por otro lado, el jardín del templo Hokokuji es un lugar pequeño pero muy bonito. Tiene un pequeño bosquecito de bambú y plantas muy lindas. Todo muy cuidado y muy al estilo japonés. Al poco de entrar hay un sector en el cual hay algunas aves y ardillas. Decoraciones de casas de té y un pequeño jardín estilo zen están más adelante.

Finalmente, en Kamakura hay una tienda de palillos (ohashi) con muchas variedades y cosas relacionadas, la cual recomiendo visitar si estás interesado en adquirir algo de esa índole. Yo compré unos hermosos ahí, así como un hashioki (un utensilio para depositar los palillos, u ohashi) con un gatito.

Kawaguchiko

Una de las cosas que no podía dejar de hacer en mi estadía en Japón era visitar al Monte Fuji. Y para cumplir con este cometido, el destino elegido fue Kawaguchiko. Esta ciudad queda al sur de Tokio, alrededor de dos horas de viaje dependiendo el transporte. En mi caso, fui en autobús, con una pequeña parada que me trajo una grata sorpresa: un Eva gigante y varias figuras e incluso comidas adornadas al mejor estilo Evangelion, un anime muy popular de los ’90.

Eva gigante

La segunda sorpresa del día fue llegar a Kawaguchiko y descubrir que había nevado por la zona, por lo que la vista fue preciosa. Nunca había visto un paisaje nevado tan bonito en persona.

Subir al funicular valió la pena, pues se puede apreciar un panorama bellísimo. Como siempre, encontraremos dibujos de simpáticas criaturas que nos harán compañía en nuestra visita, junto con estatuas de ellos, que alegran el lugar. En el trayecto para subirse, nos relatan un cuento tradicional del tanuki y el conejo.

En la base del funicular hay varios restaurantes donde se puede almorzar. Recuerdo haber comido muy rico por ahí. En realidad, he comido muy bien en casi todo el viaje. Tuve bastante suerte (y algunas recomendaciones) con la selección de los lugares para comer. Caminar alrededor del lago, con vistas al Monte Fuji, es algo muy placentero. Al que le gusta caminar, se lo recomiendo. Lo único que no salió como esperaba fue que el sol no se ocultó tras el Monte Fuji como se veía desde Tokio.

Atardecer en Monte Fuji para visitar cerca de Tokio

¡Ah! Y que mientras esperaba el atardecer, quería ir a tomar algo caliente, pero por la zona donde estaba, los cafés no estaban abiertos ese día. Luego tocó esperar un rato, con frío, a que pase el autobús que nos llevaba a la terminal para tomar el de regreso a Tokio. Hubo dos cosas que me llamaron la atención al subir.

Primero, la calefacción que había adentro (si mal no recuerdo, debajo de los asientos). En segundo lugar, nos cobraron al bajar (contrario de cómo se cobra en Buenos Aires, que pagas al subir).

Finalmente, en la estación, y con mucho frío, allí sí había un lugar para comprar algo calentito. Así que, en vez de recorrer un poco más, un té con algo dulce como merienda en la estación fue lo mejor para cerrar la visita de Kawaguchiko. Mi “algo dulce” era una galleta con forma de Fuji-san. Bien kawaii, como todo en ese país.

Té y galletita del Monte Fuji

Nikko

Esta es una ciudad que visitaré próximamente, y que hubiera querido visitar en mi anterior viaje. Pero, obviamente, todo no se puede. Contaré en más detalle sobre este lugar cuando haya puesto un pie en él.

Sin embargo, para que se hagan una idea, allí podrán encontrar numerosos templos (como en todo Japón, ciertamente). Hay uno interesante en particular, el santuario Toshogu, un santuario que mezcla sintoísmo y budismo. También dicen que tienen muy buenos onsen o baños termales. No sé si me de el tiempo para probarlos, pero ya te contaré.

Para llegar a Nikko hay alrededor de dos horas de viaje desde Tokio.

¿Hay otros lugares interesantes para visitar cerca de Tokio?

Por supuesto. Pero ¿cuántos días piensas estar en Tokio? En mi estadía anterior estuve casi dos semanas en Japón, y tuve que ser muy selecta. Para la próxima buscaré otros sitios que puedan ser de tu interés. Pero si tienes alguna sugerencia, me avisas. Así lo tendré en consideración para mi próxima visita, para poder contarte sobre él.

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Recomiendas visitar algún otro sitio? ¡Deja tus comentarios!